Sesión A — Cinco arquitecturas, cinco compromisos
Una arquitectura de decisión es la estructura formal que establece las reglas de juego computacional de un grupo: determina cómo se recopilan, ponderan y combinan los juicios individuales para destilar una única señal de salida. No se trata simplemente de "votar". La arquitectura codifica quién tiene derecho a participar, en qué orden cronológico se emiten los juicios, qué peso matemático tiene cada individuo, y qué heurísticas resuelven el disenso. Mismas personas, mismos datos, diferente arquitectura: resultado opuesto.
En esta unidad analizamos cinco topologías fundamentales: la democracia directa (1 persona = 1 voto, Condorcet), la delegación epistémica o democracia líquida (votos ponderados por track record o delegación transitiva), los mercados de predicción (precios como señales agregadas, Hayek), el método Delphi (paneles de expertos anónimos e iterativos, RAND), y la sortición o asamblea ciudadana (selección aleatoria estratificada). Cada una orbita un compromiso diferente entre precisión, legitimidad, escala y velocidad.
La estructura no es un contenedor pasivo; moldea causalmente el resultado. El trabajo de Anita Woolley (2010) sobre el Factor C demostró que la inteligencia de un equipo no depende del IQ promedio ni de sus mentes más brillantes, sino de la arquitectura de la conversación: grupos con distribución equitativa de turnos y alta sensibilidad social superaban consistentemente a grupos de genios dominados por una sola voz. Pescetelli (2021) evidenció que alterar el orden secuencial de decisión o el grado de visibilidad de la información previa puede invertir completamente la conclusión de un grupo. La arquitectura es variable causal, no decoración institucional.
¿Podemos entonces diseñar la arquitectura perfecta? Kenneth Arrow (Nobel 1972) cerró esa puerta matemáticamente en 1951: con tres o más alternativas, no existe sistema de agregación que satisfaga simultáneamente no-dictadura, eficiencia de Pareto, independencia de alternativas irrelevantes y transitividad. Toda arquitectura de decisión requiere un sacrificio. No existe el sistema óptimo universal; existe la selección del trade-off adecuado para el problema específico que el grupo enfrenta.
Sesión B — Comparador de arquitecturas
Este comparador muestra cómo se desempeñan tres arquitecturas distintas ante el mismo escenario de decisión. Cada una agrega las mismas opiniones individuales de forma diferente.
Instrucciones: Ajusta los parámetros del escenario (tamaño del grupo, nivel de polarización, presencia de expertos, presión de tiempo). Observa cómo cambian los resultados de cada arquitectura. Haz clic en cada columna para ver detalles de cómo operó.
Qué observar: Con baja polarización, la democracia directa funciona bien. Pero aumenta la polarización y verás cómo el mercado de predicción resiste mejor (porque los incentivos económicos contrarrestan el sesgo), mientras que la democracia directa se degrada. El Delphi resiste polarización pero colapsa si los expertos comparten sesgos.
El trade-off fundamental: Precisión vs. legitimidad. Los mercados son más precisos pero menos legítimos democráticamente. Las asambleas son más legítimas pero más lentas. No hay arquitectura que maximice todo.
Simulador: Tres Arquitecturas de Decisión
Haz clic en los nodos para cambiar votos. Observa cómo cada arquitectura procesa decisiones de manera distinta.
(1 persona = 1 voto)
(Pesos por reputación)
(Solo expertos)
Simulador de Trade-offs
Ajusta los parámetros: ninguna arquitectura es perfecta.
Sesión C — Evaluación de dominio
Dominaste este concepto si puedes comparar arquitecturas en función de las 4 condiciones de Surowiecki, explicar Arrow y sus implicaciones, y justificar qué arquitectura elegirías para un escenario concreto.
Quiz de evaluación
Responde correctamente 3 de 4 preguntas (75% mínimo).